19o. Dom Ord Ciclo B (Id=538)

Primera Lectura

Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta el monte del Señor

Lectura del primer libro de los Reyes
19, 4-8

En aquellos días, Elías se adentró por el desierto un día de camino, se sentó bajo una retama y, deseándose la muerte, decía:
"¡Basta, Señor! Quítame la vida, que no soy mejor que mis antepasados".
Se acostó y se quedó dormido, pero un ángel lo tocó y le dijo:
"Levántate y come".
Elías miró, y vio a su cabecera una porción de pan cocido todavía caliente y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a dormir. De nuevo, el ángel del Señor lo tocó y le dijo:
"Levántate y come, pues te queda todavía un camino muy largo".
El se levantó, comió y bebió; y con la fuerza de aquel alimento anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, la montaña de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 33, 2-3.4-5.6-7.8-9

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Engrandezcan conmigo al Señor, ensalcemos juntos su nombre. Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Miren hacia él: quedarán radiantes y la vergüenza no cubrirá sus rostros. Cuando el humilde invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de todas sus angustias.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

El ángel del Señor viene a acampar en torno a sus fieles y los protege. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se refugia en él.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Segunda Lectura

Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
4, 30-32; 5, 1-2

Hermanos, no causen tristeza al Espíritu Santo de Dios, que es como un sello impreso en ustedes para distinguirlos el día de la liberación. Que desaparezca de entre ustedes toda agresividad, rencor, ira, indignación, injurias y toda clase de maldad. Sean más bien bondadosos y compasivos los unos con los otros, y perdónense mutuamente, como Dios los ha perdonado por medio de Cristo.
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos. Y hagan del amor la norma de su vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Allelúia. Ego sum panis vivus, qui de caelo descéndi, dicit Dóminus; si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in aetérnum. Allelúia.
Aleluya.

Evangelio

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 41-51

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo los judíos comenzaron a murmurar de Jesús, porque había dicho: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo". Decían:
"Este es Jesús, el hijo de José. Conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo se atreve a decir que ha bajado del cielo?"
Jesús respondió:
"No sigan murmurando. Nadie puede venir a mí si el Padre, que me envió, no se lo concede; y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Y serán todos instruidos por Dios. Todo el que escucha al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Esto no significa que alguien haya visto al Padre. Solamente aquél que ha venido de Dios ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y, sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que quien lo coma no muera".
Jesús añadió:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre.Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

El misterio de la salvación en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espiritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu glori, diciendo:
[Misa]